Día Mundial de la Conservación del Suelo

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08 jul 21


Tras la actual pandemia y sus consecuentes crisis sanitarias han surgido muchas críticas, propuestas y reflexiones sobre la importancia del cuidado de la biodiversidad. Pero estas miradas se centran, más en el cuidado de las plantas y animales que en la “biodiversidad bajo nuestros pies”. Es decir la biodiversidad de nuestros suelos, que impulsa los procesos de producción de alimentos, así como de purificación del suelo y el agua.

Pero en reiteradas ocasiones del año, asistimos a protestas y denuncias de vecinos, como los de la ruta 18 donde se encuentra la escuela N°126 “Miguel de Azcuenaga” del paraje el Caramelo al  sur de Rosario, que dando clases o entrando y saliendo los alumnos y el cuerpo docente son fumigados con la complicidad de las autoridades comunales.

Los vecinos nucleados en la “Asamblea de Vecinos Autoconvocados la 18”consideran imposible pensar que las gotas de agrotóxicos como herramienta para el desarrollo agrario no afecten al entorno, principalmente cuando se realiza en cercanías de espacios o cursos de agua.

El surgimiento de la agricultura industrial en el siglo pasado, por su dependencia de los fertilizantes químicos han provocado un deprecio generalizado por la fertilidad natural del suelo y una pérdida masiva de la materia orgánica presente en éste.

Los suelos son una importante reserva de la biodiversidad mundial y, por ende, base de la humanidad ya que en ellos se apoya la reproducción de la vida. Un suelo saludable y biodiverso posibilita las múltiples funciones y servicios ecosistémicos que benefician a todas y todos. Porque, al fin y al cabo, la salud es una sola y depende de la relación integral entre quienes habitan la tierra.

Reclamamos el derecho básico de estar a favor de “la vida” y de la “naturaleza” expresado en el artículo 14 de la Constitución Nacional. Exigimos  adecuar la ley y las ordenanzas a los datos arrojados por la ciencia y las estadísticas, que evidencian un fuerte deterioro de la salud pública causada por los agrotóxicos.

No es posible que el agronegocio de los cuales se benefician un puñado de personas, se encuentre por encima de todo lo que habita en el “Planeta Tierra”.

Es hora de defender nuestra casa común y exigir a nuestros gobernantes que prioricen la vida antes que el agronegocio, que tanto daño causa a nuestro suelo y su población

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