Jornada de formación en Ambiente, Salud y Trabajo
Jornada de formación en Ambiente, Salud y Trabajo
Gentileza de Sofía Alberti. Amsafe Arroyo Seco y Rosario, realizaron una enriquecedora jornada de formación en Ambiente, Salud y Trabajo en la en EESO Nº 415 Juan Bautista Alberdi. Referentes docentes, aceiteros y ecologistas debatieron desde perspectivas distintas el modelo productivo, la salud laboral y la realidad de las escuelas santafesinas. Un encuentro para seguir trabajando articulación en territorios.
11 de Dic.

“La entrada de esta escuela es más linda que el living de la casa de cualquiera de nosotros”, dijeron y tenían razón. Una chimenea rodeada de sillones de madera, en una sala de estar da la bienvenida a la Escuela 415 de Arroyo, a 35 kilómetros al sur de Rosario. En un ambiente cálido y rodeado de verde, circula el mate, los cuadernos, y la biblioteca se transforma en salón de encuentro.

Frente a una treintena de compañeras y compañeros, la docente universitaria Laura Pasquali; el docente e ingeniero fundador del Taller Ecologista, Pablo Bertinat; y el Delegado de Aceiteros en Cargill y Secretario de Salud Laboral de la Federación del sector, Marco Pozzi, aprontan sus apuntes para dar el puntapié de la charla

La bienvenida la da la referente de Amsafe Arroyo Seco, Susana Cianfagna, que pondera la variedad de orígenes de las voces y convoca a pensar en común estrategias para construir un mundo más sano, justo y con nuevos parámetros de vinculación entre las personas y con la naturaleza. Es que la zona está fuertemente afectada por la expansión de los agrotóxicos, que llegaron para quedarse en la tierra, el aire, los alimentos y, por ende, en los cuerpos.

A su turno, el Secretario General de la CTA Autónoma y Amsafe Rosario, Gustavo Terés, convoca a pensar desde la globalidad, dado que no todo empieza en la propia aldea, aunque en su territorio se desarrollen los conflictos. “Esta actividad es un punto de partida para encontrar puntos de confluencia, pero en continuidad de la actividad de mucha gente que está luchando en la defensa del medioambiente, de las condiciones de trabajo”.

Mover cimientos

La Profesora Pasquali es la primera en tomar la palabra. Recoge un informe periodístico que da cuenta que 700 escuelas en el país son fumigadas con agrotóxicos. Puntualiza la cantidad de niños y niñas muertas como consecuencia en provincias como Entre Ríos, Buenos Aires y Corrientes. “La situación traumática debe mover los cimientos de la educación”, azuza y define a los y las docentes como “testigos del costo humano de este sistema productivo”

Pensando en la globalidad que planteaba Terés al inicio de la charla, Laura retoma una definición de Raúl Zibechi de que asistimos no a un modelo, sino a una sociedad extractivista, fuertemente anudada a la sociedad financiarizada, sostenida por la ‘acumulación de la desposesión’.

La “extorsión intelectual” que el sistema despliega hacia las mayorías más dañadas por la desigualdad que deja a regiones del planeta como ‘vertederos’ de otras, convoca para Pasquali a pensar y construir el rechazo popular a sus bases elementales. Algo que debe hacerse incorporando la cosmovisión indígena, de géneros, con conceptos como la soberanía, la democracia y los derechos humanos en el centro de la escena. Para eso considera elemental tender redes entre diversas organizaciones de la comunidad, como la escuela, los grupos ambientalistas, las vecinales, con sindicatos.

Cuestión de clase

Vivado por el triunfazo paritario que logró un incremento salarial del 75%, el referente aceitero Marco Pozzi inicia su exposición convocando a “derribar las paredes entre la fábrica y el afuera, algo que el sistema ya traspasó” condenando a laburantes y comunidades a las mismas penurias.

Delegado obrero en una de las multinacionales más poderosas del mundo y habiendo atravesado este año un duro conflicto por despidos en Villa Gobernador Gálvez, considera que hay que sostener “la actitud clasista de defender a la clase ante cualquier situación, porque en la lista de gente muerta por agrotóxicos no había ningún gerente, ni ningún político. Por eso es desde la concepción de clase que encaramos la seguridad en nuestras plantas”.

Los aceiteros y aceiteras llevan casi quince años en la conducción del Sindicato Rosario luchando contra el sistema de tercerizaciones y desarrollando a la par de la bandera del Salario Mínimo, Vital y Móvil otras reivindicaciones de igual importancia para la vida de sus afiliados. Una de ellas es la consolidación de los comités mixtos de seguridad e higiene, donde se dieron las tareas de analizar dos grandes temas. Por un lado, el ausentismo tan denunciado por el Presidente Mauricio Macri como origen de todos los males. Por otro, relevar los datos de cáncer en dos mil afiliados de la zona.

Sobre el primer punto advirtieron que el mayor ausentismo se da en la producción, lo que en sus explicaciones expresa que “la fábrica te enferma, te rompe”.  Entonces lo que hay que atacar no es el síntoma, sino el modo de producir que genera la enfermedad. Algo que resulta incómodo a la CEOcracia gobernante, cuyos referentes amasaron fortunas con esa dinámica.

Alarmante resultó el dato desprendido del estudio sobre cáncer, que denotó que los aceiteros tienen el doble de posibilidad de desarrollarlo que la media. Así mismo, mientras el cáncer de piel no aparece casi contemplado en incidencia de poblaciones urbanas, en las plantas del sector se alza en tercer lugar. “Fue entonces que nos preguntamos qué tocábamos y qué llevábamos a nuestra casa, porque a mi muchas veces mi propia familia me dice que tengo olor a soja”, cuenta el obrero.

La pregunta insoslayable es qué se encontraron los aceiteros en la pata estatal ante este emergente. “No hay elementos cancerígenos declarados en el Estado, pero sí reconocidos internacionalmente, como el hexano. Queremos que el Estado reconozca las enfermedades que generan los químicos.  No hace cargo a las empresas por nada. Hay dos muertos por año en San Lorenzo (zona que se mantiene desafiliada a la Federación Aceitera) y nadie se hace responsable”, denuncia Pozzi.

Sintetizando las estrategias que se dieron para poder avanzar en la erradicación de las muertes, accidentes y enfermedades derivadas del modo de producción, Marco señala: “dimos la lucha con la misma herramienta que usamos para el salario: la huelga, acusando a las empresas como responsables de estas situaciones”.

Finitud, desigualdad y mercantilización de la vida

Pablo Bertinat comenta el “crecimiento exponencial en las últimas dos décadas” de transferencia de minerales combustibles, oleaginosas, de América Latina al resto del mundo.  “Es como si se llevaran parte del continente a otras partes en un proceso de intercambio fuertemente desigual”, define y considera prioritario “ver la finitud de los recursos” en debate con “la conceptualización del desarrollo incorporada”, que mercantiliza la naturaleza.

En este sentido analiza que desde los sectores hegemónicos se difunde un “menosprecio a las ideas de las alternativas populares que se oponen a la mirada dominante de desarrollo”. Ser capaces de ver a la naturaleza como patrimonio, legado y por legar, como sujeto de derechos, es parte de un camino a andar.

Por eso Bertinat apunta a un concepto fuerte: la dominación. “Es una problemática que nos afecta permanentemente. La tomamos también para pensar un proceso de transformación social ecológica. Cómo pensar un proceso emancipatorio desde las diferentes dimensiones de la dominación: de clases, patriarcales, la colonialidad y depredación de la naturaleza”. El planteo es que, si la dominación aparece en un bloque que afecta diversos niveles de interrelación desigual, no se puede ‘particionar’ o segmentar un posicionamiento realmente emancipatorio.

En consecuencia, considera elemental asumir una perspectiva histórica del proceso de la sociedad – ambiente. Verlo como espacio de disputas, desde la multidimensionalidad del emergente colectivo, los discursos e intereses en juego dentro del conflicto socio ambiental. Así se podrán visibilizar los actores y la relación con la tecnología, elemento central en el neoextractivismo, usada para incrementar los procesos de dominación sobre la naturaleza y su impacto en la sociedad. Para el fundador del Taller Ecologista, toda esta estrategia desde la praxis debe abordar la problemática ambiental desde el conflicto social.

Estrategias contra la naturalización

Luego de las exposiciones, las y los docentes realizaron análisis, preguntas y trabajaron en grupos donde se encontraron en sus diversas experiencias. La primera conclusión a priori desde un rol espectador fue la voluntad de trabajo de estos maestros y maestras en compromiso con la comunidad que los rodea, dedicando además de su trabajo formal, horas a la articulación y la construcción con los barrios.

Parte del inicio de la dificultad de abordar los problemas surge en la naturalización de las situaciones que afectan la salud y la vida. “No traen las problemáticas ni siquiera a las instituciones”, cuenta una seño. Ahí aparece la escuela en su magnitud social, como escenario y receptora de los diversos conflictos que componen la trama social, con mucha responsabilidad y limitado o nulo acompañamiento estatal a la hora de afrontar ese rol.

Por ejemplo, cerca del polo industrial de Dreyfus, una docente de General Lagos relata la necesidad de concientizar sobre la problemática ambiental. Y puntualiza la dificultad de correr eso del relato que pone sólo la solución en la voluntad individual de “no tirar los papeles del alfajor en la alcantarilla” o el “reciclado de botellas y tapitas”, para cuestionar y entender la complejidad del asunto. También surge el planteo que hay una tendencia a “no ver” o no mirar, pues poner en debate esas cuestiones tensa con las fuentes laborales y lo que el pueblo concibe como sus intereses, pues incomoda a los grandes inversores de la zona, sobre cuyo costo social poco se problematiza.

Para cerrar la charla Terés destaca que los diagnósticos nunca se agotan y deben seguir haciéndose en combinación con espacios de formación y organización de base. Para ello la tarea colectiva es seguir trabajando en los territorios, articulando espacios de la manera más amplia posible sin alambrarlos. Valora la visión sindical de Aceiteros, que incluso es difícil de anclar en otros sectores sindicales históricamente más ligados a reclamos sociales ampliados y convoca a fortalecer este mandato de no cambiar salarios por salud. “Todas y todos tenemos que ser militantes pedagógicos en cada lugar colectivo para abonar a la necesaria transformación del modelo social, productivo, económico, cultural, que de mantenerse como hasta hoy nos lleva a la autodestrucción”. Por eso esta nota escrita en presente, convoca a construir en cada lugar por más mínimo que se perciba, la fuerza creciente de comunidades dispuestas no sólo a sobrevivir a la barbarie sino a construir un mundo digno, sano y justo.

*Sofía Alberti, Secretaria de Comunicación de la CTAA Rosario

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