Por nuetros pibes y pibas

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04 nov 14


En la tarde del 28 de octubre se realizó en el Concejo Municipal de Rosario la jornada pública de debate sobre la situación en niñez y juventud.

A la enorme convocatoria que contó con referentes de la lucha social y política sobre el tema, se sumó la vergonzosa ausencia de la mayoría de los concejales y todos los funcionarios públicos de los diferentes niveles del Estado formalmente citados.

Desgarradora y valiosa. Así fue la jornada realizada ayer en el Concejo Municipal de Rosario en la que participó la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Con el recinto lleno de militantes, jóvenes de los barrios, referentes sociales, académicos, profesionales y sindicales, el gran faltazo lo dieron las autoridades vinculadas a la niñez y la adolescencia y casi el pleno de los concejales, con la excepción de cuatro edilas: Norma López, María Eugenia Schmuck, María Fernanda Gigliani y Ana Laura Martínez. 

La multiplicidad de voces y la riqueza de los testimonios fue la mayor victoria de las organizaciones convocantes que lograron aunar convicciones en la exigencia de la inmediata declaración de emergencia en niñez y juventud. El Colegio de Abogados, de Trabajo Social, trabajadores de áreas estatales vinculadas a niñez, familia y adolescencia, el Foro de Infancia de la Facultad de Psicología, la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud, la CTA, AMSAFE Rosario, Organización Che Pibe, miembros de la Asamblea de Familiares de Víctimas de Diciembre de 2001,entre otros y otras cuyos testimonios aparecerán a lo largo de la nota, se pronunciaron en ese sentido. 

Derechos vulnerados, testimonios lacerantes

El rol cómplice de los medios de comunicación mediante el fortalecimiento de la ideología neoliberal y la dinámica de exclusión de los niños y jóvenes; la necesidad de mayor presupuesto para todas las áreas donde abundan “proyectos” o “planes”, pero faltan políticas estratégicas y recursos; y los niveles de violencia que se roban la vida de los pibes y pibas, fueron algunos de los ejes centrales que se plantearon en las casi cuatro horas de debate. La precarización de los trabajadores, la falta de infraestructura y abordaje interdisciplinario, son parte de las respuestas estatales (u omisiones, que son también respuestas) que sostienen este sistema perverso en el que el único mensaje y la única salida que se ofrece, es la violencia. 

El derecho a la infancia fue marcado como uno de los derechos más olvidados de la niñez. Pero lo peor, es que ni siquiera ese derecho puede garantizarse si se les roba el derecho a la vida. 200 muertes en 2013 en nuestra ciudad dan cuenta de ello. Las muertes nunca esclarecidas dentro del Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (IRAR) se suman y hablan de que, cuando se encierra a los pibes, lejos se está de rehabilitarlos, acompañarlos, brindarles herramientas para salir adelante. Un solo trabajador en el último año descolgó a dos jóvenes que hasta ese momento sobrevivían en condiciones infrahumanas en el Instituto. 

“Nosotros que trabajamos todos los días decimos que no hay sistema. No hay a quien dirigirse, no hay lugar donde alojarse al pedir ayuda. Y el responsable de esto es el Estado, lo dice la ley. Esto no se soporta desde ninguna institucionalidad. Necesitamos instituciones que no potencien la segregación, que no sean el depósito de los derechos sociales. La declaración de emergencia es hoy y es urgente. Si no nos concentramos en trabajar mejor para la infancia no tenemos futuro”, aseguraron desde el Foro de Infancia, polo de extensión de la Facultad de Psicología de Rosario, “Joroba tenía 25 años. Presenció el asesinato de su compañero y a los días aparece muerto de un disparo en la nuca. Gabriel, hace un año, estaba en la vereda y recibió un balazo. Elio tenía problemas con un grupo de adultos que habían dejado la cárcel, le dan dos tiros y lo matan. Horacio de 15, hace más de cinco años mientras nosotros estábamos ensayando con la Murga de los Trapos, es corrido por un policía que lo patea, lo tira a una zanja, le pone el pie sobre el pecho y ahí mismo le dispara. Romagnela, hace dos años tenía problemas con el narcotráfico en Barrio La Sexta, la familia lo daba por perdido y aparece con una soga en el cuello, con la lengua y el cuello cortados, tirado sobre la barranca de calle Pellegrini. Fabián hace 2 años apareció muerto en el IRAR, un lugar donde supuestamente lo iban a cuidar. Contamos trece pibes que fueron asfixiados en comisarías. El último fue Miguel, mi primo. Son historias de vida de pibes, jóvenes, pobres. Es la situación en la que vivimos y morimos. Lo de Gendarmería y Prefectura viene a confirmar lo que algunos de nosotros decíamos: venían a ordenar la cancha y el negocio. Ordenar al mejor estilo Carlos Reutemann: asesinatos ordenados. Lo que esas fuerzas hacían en la frontera del país, lo hacen con nosotros en nuestros barrios. Nos matan a la entrada y la salida. Los que vivimos en la villa somos los culpables de todo lo que sucede. Nos van a seguir haciendo mierda lamentablemente. Ojalá ninguno de los casos que conté hubieran pasado y no tuviéramos razón”, relató Varón Fernández, del Bodegón Cultural Casa de Pocho, Barrio Ludueña, ante un silencio sepulcral. No era para menos. Se recorrían nombres de víctimas, que están presentes sólo en la voz de ellos, sus vecinos, sus familiares, sus amigos. Asesinatos sin justicia de jóvenes pobres que, con suerte, pasan a la lista de muertos sin historia de las estadísticas oficiales. 

Pegado a ello, se hizo pública la denuncia de las amenazas contra los jóvenes del Club el Federal, espacio recuperado para la pibada de Barrio La República. El domingo alguien disparó contra la casa de la presidenta del Club, pero el intento de amedrentar la construcción venía de antes.

Por Equipo de Comunicación CTA Rosario

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