Compartimos el siguiente texto de una docente en respuesta a los dichos de Alberto Lotuf

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13 mar 19


Un gran ejemplo este profesional médico que atraviesa una marcha para ir a operar, lo aplaudo y me pongo de pie, pero también el señor Alberto Lotuf debería llamar a los docentes que atraviesan la ciudad en bicicleta, que tal vez no deban atravesar una marcha para ir a operar, pero sí deben atravesar vías, basurales, asentamientos precarios, calles de tierra (rogando que no llueva) tal vez transitando por avenidas para que sea más seguro pero sin contar con bicisendas porque estas no llegan a la periferia de Rosario.

Yo soy docente y voy todos los días a trabajar en bicicleta, con mi mochila al hombro y mi guardapolvo blanco como única defensa, yo no voy a operar, no debo curar cuerpos, pero prácticamente todos los días trato de curar almas, no me siento atrás de un escritorio a hacer dictados, yo pongo el cuerpo y el alma. Siempre trabajé en escuelas donde el Estado nunca llega, pero nosotros sí, las y los docentes todos los días estamos ahí, en escuelas en obras, sin baños, sin agua, sin luz, y aunque no lo crea, sin patio para los recreos, escuelas en las que no alcanzan los salones. Trabajamos en escuelas "privadas de todo", y aun así a nuestros niños tratamos de conseguirle todo. Sí, porque no sólo vamos a trabajar en bicicleta, también salimos a pedir donaciones, hacemos ferias y funciones de cine con pororó para chicos que en toda su vida jamás pisaron y tal nunca pisen un cine o un teatro (al que también los llevamos) Pintamos paredes, puertas, pedazos de madera para transformarla en pizarrones.

¿Se acuerda Sr Alberto Lotuf de Vanesa Castillo?  Nosotras sí, porque trabajamos con niños en situación de vulnerabilidad, que para nosotros no son expedientes, son niños que nos piden llorando que los ayudemos. Pasamos por situaciones de denuncias, hacemos actas (muchas, infinitas) elevamos informes, denunciamos y quedamos expuestas, somos amenazadas, debemos ir a trabajar y entrar escondidas. Y esto no me lo contaron, mis compañeras y yo lo vivimos en carne propia.  Zafamos, tuvimos suerte, no nos tocó, pero Vanesa Castillo no tuvo la misma suerte.  Ella no llegó a titularizar, no llegó al concurso, ese concurso que Ud. dice debemos agradecer. Ese concurso es conquista ganada, es un derecho, es estabilidad laboral del que yo puedo gozar desde el año pasado y se lo agradezco a la lucha de mis compañeros.  Sr Alberto Lotuf, lávese la boca antes de hablar de un docente, y cuando quiera lo esperamos, pero en las escuelas, en mí escuela, así puede ver la realidad de estos vagos (según sus palabras) que no quieren ir a laburar.

Cintia Farías, delegada de la Escuela Macacha Güemes 1358.

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